El bien común no se alcanza… jamás se alcanzará

Problemática. ¿Cuál es el problema de alcanzar el bien común? Seguro nos hemos hecho esta pregunta pero no nos hemos percatado que en su interior debe ser analizada y clarificada, ya que puede estar mal formulada. Primero, la pregunta afirma que el bien común no se ha alcanzado de otra manera no preguntaría por el problema, por lo tanto, el bien común aun no “es”; segundo, la pregunta entiende que bien común es “todo para todos” y se infiere esto ya que es la única forma en la que el bien común no lo vemos en la realidad, sí vemos su distribución, pero no su “universalidad”; tercero, lo que pide como respuesta en la realidad, que es dar todo a todos, es una opción que si recordamos ya fue considerada y fue tachada de irrealizable (pensemos en Marx y el comunismo), por lo tanto, nos pide traer un viejo fantasma. Ante tal confusión, no queda más que desarrollar eso que analizamos.
Análisis y aclaraciones. Según la Doctrina Social de la Iglesia, el bien común es “el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección” (Compendio de DSI, 164).  Este Compendio insiste que el bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social. Siendo de todos y de cada uno “es y permanece común”, porque es indivisible y porque sólo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, también en vistas al futuro. El bien común no es algo que se deba alcanzar, el bien común ya “es” y siempre “ha sido” debido a su esencia de utilidad, no es algo que nosotros traigamos a la existencia, más bien reafirmamos algo que ya es.
¿Tengo derecho sobre todo? Todo está destinado universalmente para todos sólo en cuanto derecho de uso de las cosas o bienes. Conviene analizar: un arma es un bien, me defiende y da seguridad, pero ¿se la debemos dar a todos por igual? ¿Es necesaria para un niño o un adolescente? Por lo tanto, “todo hombre debe tener la posibilidad de gozar del bienestar necesario para su pleno desarrollo: el principio del uso común de los bienes” (CDSI, 172). Sólo lo necesario es lo que conviene, basados en el desarrollo integral de la persona humana y su promoción se puede determinar qué conviene para este grupo o comunidad. El bien común es para todos en cuanto que todos tenemos derechos para poseerlos por nuestras capacidades, pero no todo nos conviene.
El destino universal del bien común. La pregunta inicial apunta que se ha de alcanzar ese “todo para todos” pero eso ¿no ha sido condenado ya por el capitalismo y ahora más por un problema mayor y peor llamado neoliberalismo? Si damos todo a todos, la propiedad privada se pierde y al querer todo se puede perder lo que se ha conseguido, por lo tanto, la pregunta que se hace jamás tendrá respuesta. Destino y uso universal no significan que todo esté a disposición de cada uno o de todos, ni tampoco que la misma cosa sirva o pertenezca a cada uno o a todos. Es verdad que todos los hombres nacen con el derecho al uso de los bienes pero para asegurar un ejercicio justo y ordenado, son necesarias intervenciones normativas, un ordenamiento jurídico que determine y especifique tal ejercicio.
Conclusión. Ante la pregunta inicial podemos decir que jamás tendrá respuesta. Más bien se tendría que formular: ¿cómo asegurar que la actual distribución del bien común se haga en justicia? De esta manera afirmamos que el bien común ya “es”, que es para todos sólo en cuanto derecho de uso sobre los bienes y que es en miras de lo que conviene a la dignidad de la persona. De esta manera sí obtendremos respuesta y sobre todo hechos. Hay algo que no se debe olvidar, el destino universal de los bienes necesita “un esfuerzo común dirigido a obtener para cada persona y para todos los pueblos las condiciones necesarias de un desarrollo integral, de manera que todos puedan contribuir a la promoción de un mundo más humano” (CDSI, 175). Únicamente dando el bien recibido es la manera en que podemos humanizar el entorno social. El bien común no se alcanza, ni se alcanzará. El bien común ya “es”.

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