Página Concilio 11 de febrero de 2018

12/02/2018

E D I T O R I A L

Amar, una decisión que humaniza

El ser humano, por su naturaleza, siempre busca la relación con sus semejantes, sin prescindir de experiencias vitales como el amor y la amistad; no son únicamente conceptos formales, sino experiencias de vida donde se involucran la sensibilidad y el acto voluntario del individuo. Este binomio humanizador, tiene en común la decisión libre de quien quiere vivir en plenitud tales experiencias, sin caer nada más en el sentimentalismo que fácilmente se esfuma.

El amor y la amistad nunca perderán su significatividad, a pesar de reducirlos al mero ámbito de lo sensible y temporal, puesto que involucra la decisión del que ama. La esencia del amor es un acto de la voluntad, consiste en dar felicidad al otro, dando apoyo, cariño, afecto, aceptación, comprensión y muchos más beneficios al que se ama o se quiere. El amor es desinteresado, da porque quiere dar y su paga consiste en ver a la otra persona feliz.

 

Un elogio al amor: El banquete

REMIGIO ROJAS REYES

El amor es sin duda uno de los asuntos más discutidos y tratados a lo largo de la historia. Uno de los mejores escritos en prosa dedicados al elogio del amor en la antigüedad es el elaborado por Platón alrededor del año 370 a. C., en su obra: El banquete o El simposio. Si bien Platón no fue el primero en escribir acerca del amor desde una visión filosófica, sí fue el primero en darle una forma completa y singular al término.

El banquete está catalogado dentro de los escritos de madurez de Platón, en los que se da el salto de la filosofía socrática a la explicación de conceptos desde una perspectiva ontológica. En El banquete los personajes hacen uso de la retórica y de la filosofía para establecer definiciones y defender sus argumentos. Seis son los discursos en torno al amor que se presentan en el diálogo, los cuales corresponden a los seis personajes que participan: Fedro, Pausanias, Erixímaco, Aristófanes, Agatón y Sócrates.

Fedro presenta al amor como una divinidad: Eros, el cual representa la pasión sexual, especialmente la que se da entre dos personas del mismo sexo, preferentemente masculino, es el amor de los mancebos. Pausanias intenta completar la intervención de Fedro. Para él, Eros no es un dios unitario, vincula el origen de éste al nacimiento de las dos Afroditas, Pandemo y Urania, de la primera se deriva un amor vulgar y carnal, de la segunda un amor puro y desinteresado. Erixímaco apoya la pluralidad de Eros, pero no condena al amor vulgar y carnal, sino que se basa en la armonía de los contrarios, establece que para alcanzar el amor es necesaria una mediación entre lo puro y lo impuro.

Aristófanes apoyado en el mito, describe la naturaleza antigua de los hombres, en la cual confluían los dos sexos sin separación, pero por el temor que los dioses tenían de su fuerza, fueron separados y destinados a la búsqueda de su otra mitad, esta búsqueda es eros, el amor y el encuentro de ambas partes, la alegría del amor.

Por último se presenta el discurso de Sócrates, en el cual define la esencia del amor y los efectos de Eros en los hombres. Su esencia no es ser un dios, sino un demon, un intermediario entre lo mortal y lo divino, no es bello ni feo, ni pobre ni rico, es un amante de la sabiduría, un filósofo. Eros es el deseo de poseer siempre lo bueno, es un deseo de procreación en lo bello. Establece que la única forma de acercarse a las cosas del amor es ascender hasta la comprensión de la belleza en sí y de ésta a la verdadera virtud y con ello a la inmortalidad.

Platón en El banquete no establece una definición propia acerca del amor, aborda el tema desde una perspectiva filosófica novedosa para su época. De esta forma ha pasado a la historia como una de las obras más importantes de la literatura, donde el elogio del amor es el tema principal.

 

 

¿Amistad hoy?

MIGUEL ÁNGEL BALDERAS IRENE

El ser humano tiene una gran necesidad de estar en relación con los que le rodean, estableciendo una relación de amistad. Pero tal experiencia va perdiendo su sentido en la actualidad por factores de consumismo y por las redes sociales, afectando principalmente a la juventud, que busca un tipo de relación sin sentido profundo con inmediatez, conociendo a cientos de personas, que más que amigos son contactos desechables.

El concepto de amistad está inmerso ahora en una vida liquida, en la que se desecha al individuo como a un objeto que ya no sirve. Como quien compra el nuevo celular y desecha el anterior, con esa mentalidad la amistad se está convirtiendo en algo similar. Entonces, ¿se puede hablar de amistad en la posmodernidad?, ¿es una necesidad o una virtud la amistad? No para todos puede ser una necesidad, pero lo que es para unos una necesidad, para otros es una virtud, y si nos vamos al extremo, algunos no lo toman en cuenta. Por las actividades, que son muchas en la vida de las personas, esto lo pasan desapercibido y se vive en una desvalorización.

Aristóteles habla de tres tipos de amistad: la amistad por virtud, por interés y por placer; a la vez se pueden dividir en dos, en igualdad y superioridad de los amigos; las dos son verdaderas amistades, pero los verdaderos amigos se dan mediante la igualdad. En sí, la primera y perfecta amistad, es la que se funda en la virtud y en el placer causado por la virtud. Por lo tanto, la amistad por excelencia es la de los hombres virtuosos en una relación de cara a cara. El hombre requiere de la sociedad para poder realizase como persona. Y en las redes sociales, ¿qué tipo de amistad o relación se da?

 

El símbolo del amor

JOSÉ RAFAEL RODRÍGUEZ RIVERA

«Por tu cruz y resurrección nos has salvado Señor». Así reza esta antigua jaculatoria en la cual se exalta de una manera extraordinaria la obra de la redención de Cristo. El madero de la cruz es la bandera de los cristianos, es el signo de la fe en Jesús, pues si de un árbol vino la perdición, en otro árbol, en la cruz, nos vendría la salvación. “La cruz significa fuerza para el cristiano, poder de Dios”, afirma el presbítero José Fabián Morales Pedraza, director espiritual del Seminario Mayor en la etapa de Filosofía, quien nos comparte desde su experiencia como pastor, que el símbolo de los cristianos ha sido referencia para su vida y principal motivo para anunciar a Cristo crucificado y resucitado.

En estas líneas se plasma su visión, fe, opinión y experiencia del instrumento donde Dios muestra su amor a todos los hombres: “La cruz sin Cristo no tiene ningún sentido, antes de Cristo la cruz era signo de escándalo, vergüenza, pues en ella morían los malhechores, es con Cristo que la belleza de la cruz se encuentra en el redentor, ya que la cruz se convierte en la personificación de Jesús, tan alta es su dignidad que en la liturgia del Viernes Santo la adoramos, y en ese día le damos este carácter de adoración, porque en ella el Padre glorifica a Cristo con su pasión, muerte y, tras su obediencia, con la resurrección, Dios nos muestra su amor extremo por la humanidad, así que cuando adoramos la cruz, lo adoramos a él mismo y su amor por nosotros”.

“El mensaje de la cruz es amor, misericordia, redención, donación, no se puede entender otra cosa al mirar tan admirable signo. En un principio los apóstoles no comprendían su significado, lo entendieron con la resurrección, porque nosotros no valoramos la cruz porque en ella murió Cristo sino porque resucitó. La cruz de Cristo debería ser el centro de la vida para todo cristiano, así como lo dice san Pablo quien habla de una cristificación: «Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien  vive en mi» (Ga 2, 20), es por eso que el cristiano sin cruz no se entendería, para que esto se logre se debe amar la cruz, ya que para muchos sólo es un signo, en lugar se ser algo que marque la vida; para que podamos tener la cruz como el centro de nuestra vida debemos tener un encuentro con Cristo crucificado y resucitado. Todo lo que pasa por la cruz se trasforma: el odio se trasforma en amor, la soledad en presencia, el miedo se trasforma en valentía, por eso es necesario mirar la cruz y dejarnos llevar por el amor de Dios”. Afirmó el presbítero.

“Que cada quien asuma su cruz y siga a Jesús, quiere decir caminar en el proyecto de reino de Dios viviendo con plenitud la vocación de Hijo de Dios, entender la propia vida desde la cruz y cumplir el mandato del amor hacia el prójimo. Es muy conveniente que todos los cristianos porten una cruz ya que da identidad, es motivo de orgullo y al mismo tiempo compromete y fortalece. Es signo del amor de Dios por nosotros, que invita amar a nuestro prójimo y de esta manera anunciemos a Cristo crucificado y resucitado”. Concluyó el clérigo.

 

Pie de foto: “La cruz significa fuerza para el cristiano, poder de Dios”, afirma el presbítero José Fabián Morales Pedraza

Fotógrafo: Marcos Ramírez

 

ESTO YO NO LO SABÍA…

Representaciones

POR JESÚS URCINO SANCHÉZ

Egipto, Mesopotamia, India, China y Grecia, son las culturas más antiguas, y aquellas que más nos han enseñado sobre escritura, organización política, social, económica, cultura y religión, pero ¿qué dicen del amor?

En estas culturas el amor ha sido representado por medio de deidades. Por ejemplo, los egipcios lo representaron con la diosa Hathor, diosa del amor, ésta tiene una cabeza de vaca con cuernos liriformes y un disco solar en la cabeza; Isthar es una de las deidades de Mesopotamia, representada desnuda y sosteniéndose los pechos; Kama es una deidad de la India, porta un arco de caña de azúcar, su cuerda es una hilera de abejas y sus flechas están hechas con flores; Mazu, deidad de la cultura china, es famosa en más de 20 países; y Eros, hijo de Zeús y Afrodita, es identificado por los romanos como el dios del amor y como cupido.

Las culturas mencionadas representaron mediante una deidad el amor: ¿tú cómo lo representas?

… PERO AHORA YA LO SÉ.

 

ANIMA VERBI:

POR JUAN PABLO ROJAS TEXON

 

El “amor” (en latín, amor; del verbo amare, y éste quizás de la onomatopeya infantil amma, ‘madre’; por extensión teológica: madre Iglesia) es el “sentimiento” más noble a que puede aspirar la raza humana. Para el cristianismo se trata de la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos (CIC 1822), pues Jesús hace de él un mandamiento nuevo (Jn 13, 34). El amor es la fuente y el fin de la vida cristiana, la culminación de todo actuar. Por eso, san Pablo ha escrito: “Si no tenemos amor, nada somos. Porque el amor es paciente y servicial, alegre en la verdad y decoroso, ajeno a la envidia, la jactancia, el orgullo y la injusticia. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta” (1 Co 13, 2-7).

 

FRASE DE LA SEMANA: «Del amor nace la amistad que es un dar, darse y recibir a la vez» Jorge Medina Orozco.

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