El amor de una madre

05/05/2019

E D I T O R I A L

El amor de una madre

¡Muchas gracias! expresión con que se intenta mostrar gratitud por todos los bienes recibidos, sin embargo, nunca unas simples palabras expresaran el agradecimiento por todo lo otorgado, ya que ni todo el dinero del mundo alcanzaría para intentar retribuir un solo acto de amor, de felicidad, de consuelo, de acompañamiento, de llamadas de atención con la finalidad de nuestro propio bien, de abrazos y de caricias en los momentos exactos de la vida. La simple donación personal por los cuidados de un bebé, persona humana de la cual se desconoce cómo será o qué será de su vida, es un acto de amor incalculable, la cual desaparece los prejuicios incluso antes de conocerlo cara a cara, de llevarlo en brazos o darle el primer beso. El amor de una madre es incondicional, incalculable, valiente, desinteresado, protector… entrega total para el amado, incluso aunque una espada atravesara su corazón, ella continuará firme hasta el final al lado de su hijo. Honor a quien honor merece: ¡Feliz Día de la Madres!

 

La maternidad: proyecto amoroso de Dios

SANDRA GUTIÉRREZ CÓRDOBA

Las madres son el antídoto más fuerte ante la difusión del individualismo egoísta […] Son ellas quienes testimonian la belleza de la vida.

Papa Francisco

 

El día de las madres es una celebración que tiene su fundamento en el amor. Hombres y mujeres hacemos opciones en la vida, motivados por el amor a alguien; así la maternidad es expresión de la valentía con que se acoge y se acompaña la vida del esposo y de los hijos, fruto de una decisión amorosa por compartir la existencia, por tejer la propia historia.

 

Este amor se nutre de la fe y la esperanza, se expresa en la confianza y el respeto, reconoce y promueve la dignidad del otro, y se gasta en el servicio y la entrega; esto lo hace ser fecundo, pues no es sólo un ideal, corresponde más bien, a un modo específico de existir.

 

La maternidad, como experiencia subjetiva, detona una revolución interior, muchos cambios comienzan a gestarse (casi siempre, inesperados). El miedo y la incertidumbre son emociones que padece la futura madre ante los riesgos y dudas que emergen de su corazón y mente.

 

María es ejemplo de las circunstancias en que madura esta dimensión de la vocación femenina: se sorprende con la noticia de su embarazo; se modifica el proyecto de vida; las circunstancias no son las mejores, tiene dudas, pero acepta confiada la misión que le viene de Dios, segura de que Él la acompañará; el profeta le anuncia que sufrirá; mira crecer a su hijo, hace lo mejor que puede; lo educa junto a José; padece junto a su hijo; lo sepulta y lo reconoce resucitado; y ella, guardaba muchas cosas en su corazón.

 

¿Qué madre no se reconoce en María? Ella es referencia para animar la vida de tantas madres que se encuentran en dificultad y confusión.

 

Hablemos también del llamado instinto maternal, aquel que se caracteriza como la inclinación por el cuidado del otro, que se manifiesta en la ternura, en el consuelo, en la escucha y en la espera. Esto se entiende porque “La maternidad determina siempre una relación única e irrepetible entre dos personas: la de la madre con el hijo y la del hijo con la Madre.” (R.M. 45). Una relación que no se repite con ningún otro hijo; se comparte el mismo amor de madre, pero a cada hijo le cura y acompaña de modo específico.

 

El Papa Francisco pide a cada mujer que lleva en su seno una vida nueva: resguardar la alegría de la maternidad, cuidar que las preocupaciones, problemas, comentarios u opiniones no apaguen la luz y felicidad de ser un medio de Dios para traer vida nueva. Invita también a preparar lo necesario con cautela y sobriedad, viviendo siempre con entusiasmo a pesar de los malestares o molestias e invita a orar para pedirle al señor que también cuide de su alegría, para que esta pueda ser compartida con el portador de una vida nueva. (A.L. 171)

 

Así que hoy también me uno a este llamado, y te invito a vivir tu maternidad con orgullo, con la esperanza y la fe puestas en el Señor y su Santa Madre, que siempre nos ven con ternura y amor.

 

Gracias Mamás: por la valentía de decir “Sí” a la vida, por el amor con que acompañan y por la paciencia con que oran por sus hijos.

 

José Ortega y Gasset

JAIR IBARRA ROMERO

 

Ortega inaugura una nueva etapa filosófica asumiendo y reemplazando el Realismo y el Idealismo. Aunque de hecho no lo haya logrado, es evidente que los tiempos cambian según razones históricas y no debido a fórmulas matemáticas.

 

Para Ortega, la aparición del hombre masa, es un proceso histórico de decadencia; no de la vida sino del contenido de la vida. El hombre contemporáneo está desorientado, porque la vida se ha facilitado y está más cómodo, pero también se ha tornado más compleja.

 

Para Ortega, la grave crisis europea tiene raíces filosóficas y sólo se podrá resolver con la superación del idealismo.Ortega escribe desde la circunstancia española, país que permaneció al margen del pensamiento europeo durante la época moderna. Su filosofía concibió el raciovitalismo, como una tercera etapa de la historia de la filosofía, que continúa a las dos que la antecedieron (el realismo y el idealismo).

 

Se centró en la crítica del idealismo como el más urgente enemigo del hombre; y lo supera con la reducción de la razón pura a la razón vital; que cuenta con la dimensión temporal del existir humano; o sea la vida como realidad radical, como problema al que hay que enfrentar para resolver; porque la vida no es algo que se da ya hecha sino algo por hacer.

 

La vida es compleja pero coherente, o sea capaz de ser racional; y la razón vital no depende como la razón pura de sí misma, sino del equilibrio de las relaciones entre el sujeto y su entorno, o como dice Ortega, entre yo y mis circunstancias. La vida no es abstracta sino un acontecimiento donde el hombre tiene que interactuar con las cosas. Para Ortega, vivir es ser realista e idealista a la vez, porque el concepto de realidad incluye lo que todavía no es o sea el futuro como exponente de la condición proyectiva de la vida humana.

 

En esta nueva metafísica de la vida no hay naturaleza humana sino histórica, porque el contenido de la vida humana es su fluencia temporal e histórica. El quehacer humano es el nuevo concepto que considera a la vida como ocupación y todas las cuestiones sobre la consistencia de ese hacer selectivo y responsable.

 

No se trata sólo de un hacer sino de decidir un hacer en el aquí y ahora para el futuro. El futuro es lo que al hombre le preocupa, porque él es el futuro y puede anticipar el sentido y las consecuencias de sus actos. El futuro le exige la necesidad de saber quién quiere seguir siendo y lo obliga a recurrir al pasado. Entre el pasado y el futuro está el presente vital e histórico, lo que hemos sido y lo que anhelamos ser.

 

El hecho de que nuestra vida sea lo que todavía no es le provoca al hombre inseguridad; y esto es lo que lo lleva a la preocupación, con su doble significado: tener que ocuparse antes de las cosas que aún no han sucedido y angustia por tener que padecerlas.

 

ANIMA VERBI:

Anima verbi

JUAN PABLO ROJAS TEXON

 

La “flagelación” (en latín, flagelatio; de flagellum, ‘látigo pequeño’, diminutivo de flagrum, ‘látigo’, ‘vara’, y éste, a su vez, en relación con el indoeuropeo bhlag-, ‘golpear’, y el sufijo latino -ellum, ‘pequeño’) consiste en el “uso del flagelo”, a saber, un “látigo o vara pequeña” con la cual se lastima el cuerpo de una persona. Su práctica ha sido adoptada por diversas culturas a modo de correctivo o medio voluntario de ascesis y catarsis. En la Biblia hay pasajes que refieren a este castigo (Dt 25, 3); algunos de ellos son testimonios del mismo apóstol Pablo (2 Cor 11, 24-25; Hch 16, 22.37). Pero quizás la flagelación más recordada sea la que recibió Jesús por parte de los soldados romanos (Mt 27, 26; Mc 15, 15; Lc 23, 16), tan brutal que los azotes (flagra) hicieron arder (flagrare) su carne.

 

ESTO YO NO LO SABÍA…

¿10 de Mayo?

 ALBERTO MARTÍNEZ HERNÁNDEZ

 

La costumbre de festejar a las madres nació en Grecia, donde se celebraban fiestas en honor a Rea, madre de Zeus, Hades y Poseidón; luego en Inglaterra en el siglo XVII se comenzó a emplear el día domingo como día para servir a la madre, todos tenían ese día libre y pagado para visitar a sus progenitoras; ya en E.U.A. la tradición de festejar de manera oficial a las madres comenzó en el año de 1905, cuando una joven norteamericana decidió buscar ayuda para destinar una fecha específica y con ello honrar a las madres y rendir tributo a su progenitora. Luego de la muerte de la madre, la joven escribió a políticos, religiosos, abogados y demás personalidades, solicitando apoyo para instaurar el segundo domingo de mayo como el día de la celebración, día del aniversario luctuoso de su madre. En 1914 el congreso de E.U.A. aprobó la fecha como el día oficial para festejar a la madre, declarándola fiesta nacional. Más tarde más de 40 países se adhirieron a esta iniciativa, entre ellos México, que al igual que otras naciones cambiaron la fecha, siendo el 10 de Mayo la elegida en nuestro país, manteniendo el mismo fin: honrar a las madres.

    

… PERO AHORA YA LO SÉ.

 

 

 

FRASE DE LA SEMANA: “Yo soy yo y mis circunstancias”. José Ortega y Gasset

 

 

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