Actuando en tiempos de guerra

02/12/2018

E D I T O R I A L

Actuando en tiempos de guerra.

La pelea, la discordia, el tumulto, y muchos más, son sinónimos de Guerra, acto entendido como lucha o conflicto armado entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación; así como también el combate o la disidencia entre dos o más personas.

Es claro que la guerra se suscita cuando se ven comprometidas situaciones políticas, sociales, económicas, culturales, ideológicas, etc., se da cuando se acaba o abandona el diálogo, o también, cuando hay de fondo una absurda ansia de poder. De esto nos da testimonio la historia en diversos momentos.

Hoy la guerra, es muy sutil: tiene nuevas armas y nuevos métodos, que son cada vez más peligrosos para la humanidad; la ciencia y la tecnología permiten la utilización de nuevas armas y materiales, asimismo, el perfeccionamiento de los métodos de espionaje y de los sistemas logísticos y de comunicación, que muchas veces no son utilizados para lo que fueron pensados; sin embargo, es necesario tener claro que una vez estallada la guerra, no todo es lícito entre los contrincantes.

La guerra es y será uno de los más horrendos momentos que puede vivir el ser humano, donde el hombre de armas, profesional de la guerra, es el que menos quiere vivirla, porque sabe con certeza lo que esto significa para él y los demás. El hombre que se dedica al servicio de la patria en la vida militar, ha de verse como servidor de la seguridad y de la libertad de los pueblos, que, realizando correctamente su tarea, colaborará verdaderamente al bien común de la nación y mantener la paz.

 

La transición política en nuestro país

GERARDO ANTONIO PEREDO MENDOZA

Derivado del resultado de las elecciones concurrentes del primero de julio de 2018, se ha comenzado con un proceso de cambio; esto es la transición de gobierno. En ese sentido, a nivel federal y en Veracruz, inició ya una transición de gobierno que en un primer momento tiene su fundamento en la correspondiente Ley de entrega-recepción del Poder Ejecutivo.

Gran parte de la ciudadanía tiene nuevas expectativas en cuanto a dicha etapa de transformación política, que impactará en rubros como lo son: el económico, social, educativo, laboral, financiero, jurídico, entre otros. 

Es importante referir que, en las últimas décadas, México ya experimentó grandes transformaciones que rompieron con esquemas políticos, sociales y económicos del pasado. Se avanzó hacia la democratización del país, de las instituciones del gobierno, de los procesos electorales, y se trató de dejar atrás la intervención del Estado en la economía impulsando el tan criticado modelo económico neoliberal.

Cabe mencionar que el tema de la transición política se relaciona con el concepto de la alternancia, que actualmente se proyecta con claridad en la sociedad. Al respecto, ese hecho político se dio por primera vez en más de 70 años, con las elecciones del año 2000, vislumbrándose así, una alternancia en el poder ejecutivo federal con el principal partido de oposición a la cabeza; mientras que en el año 2003 inició la era de elecciones democráticas y el proceso de su consolidación.

Hoy es notorio que una vez más, se presenta una alternancia, pues llega al ejercicio del poder público federal y local, un partido de izquierda, con amplios proyectos. Dicho cambio se debió en mucho, al proceso de consolidación del sistema electoral, así como al fortalecimiento paulatino de los partidos de oposición y creación de mecanismos fundamentales que propiciaron este cambio político en México. La competitividad permitió a los partidos de oposición romper el ciclo de participación limitada, fundado en anteriores leyes electorales diseñadas por décadas para mantener el “status quo” y la dominación de un partido en el poder.

Por ello, la transición implica un cambio, y ese concepto tan amplio, no sólo debe considerarse desde un enfoque teórico, pues la población mexicana fue la impulsora del mismo, sino que se debe exteriorizar con acciones concretas y visibles que beneficien a las personas que han estado inconformes con los diversos gobiernos que estuvieron al frente del Ejecutivo.

No pasa desapercibido, el hecho de que el fenómeno político de la “transición” no es nuevo, pues se ha dado con anterioridad en nuestro país, ya que mucho tiempo se ha cuestionado el tema de la estabilidad del sistema político mexicano impactado con un aparente cambio democrático.

En este proceso de transición es importante tener en cuenta el mensaje de unidad nacional que se proyecta, así como la claridad de visión y objetivos, el marco institucional que se propone cambiar, el liderazgo y compromiso que deben tener con México, además de la preservación de la estabilidad con crecimiento económico y un gasto público eficaz con visión productiva; y como consecuencia de ello, dar un seguimiento al cumplimiento de éstos.

Las y los mexicanos deben observar que los planes, proyectos y políticas públicas, presentados por quienes formarán parte del poder ejecutivo local y federal, incidan en la recuperación de la tranquilidad y la paz; mismas que se han visto destruidas.

Por último, se hace un gran énfasis en que el ejercicio de la función pública implica necesariamente el conocimiento de la Ley, con el fin de evitar vulneraciones al principio de legalidad y así, tender hacia una conservación del Estado de Derecho; pues de lo contrario habría una regresión a formas similares de administraciones públicas anteriores; asimismo, la participación ciudadana es fundamental para este proceso transformador político, con tendencia a la consolidación de la democracia.   

 

¿Necesidad del contrato?

FRANCISCO ONTIVEROS GUTIÉRREZ

Se ha dicho, en términos generales, que es Hobbes el autor de la propuesta del Contrato Social, esto solo puede afirmarse así, en términos generales. En este autor tal tesis solo puede comprenderse a tenor del gran axioma de su pensamiento: “el hombre es un lobo para el hombre”. Así pues, heredero de los planteamientos de sus predecesores afirma la especie de malicia de que se reviste el hombre en lo más íntimo de su ser.

El argumento puede entenderse de este modo: “hay un estado salvaje de la naturaleza humana, por esta razón para hacer al menos posible la convivencia es necesario establecer un pacto, en el cual se limitan las libertades de los hombres con ocasión de garantizar la convivencia”. Esto quiere decir que la armonía se establece solo en la tensión de lo que no debo hacer. Como el otro es siempre un lobo que está al asecho, me atrinchero para salvaguardarme de tal bestia y ser, en la terrible espontaneidad de saberme limitado, jamás libre.

Esta convivencia es condicionante, es la relación en el más básico de sus niveles, ¡es enfermiza y paranoica! Todo el que se precie de hacer uso consciente y honesto de su razón no puede aceptar esta propuesta, que no mira al hombre en su integralidad, sino bajo uno solo de los aspectos de éste, ¡qué cinismo!

El único contrato válido que podemos defender y en el que se va tejiendo la vida humana es el contrato de la solidaridad. Es cierto que es propio del hombre ser inteligente, económico y risible. Pero la nota que mejor expresa la grandeza del hombre, en la que, por cierto, entran en sinergia todos los aspectos mencionados es la capacidad de solidarizarse.

Solidarizarnos, salir al encuentro del otro, mirarle, escucharle, para estar ahí, ni siquiera buscando comprenderle. Sin buscar asirle, ganarle o colonizarlo es el único contrato válido que podemos establecer los hombres, de una vez y para siempre, pero en una permanente renovación.

 

Guerra fría: ideología y política.

JUAN FRANCISCO SÁNCHEZ CASTIZO

El conflicto de carácter político, económico, y social entre la URSS y Estados Unidos, surgido por las pretensiones imperialistas de este último al concluir la Segunda Guerra Mundial. Este conflicto fue la clave de las relaciones internacionales mundiales durante casi medio siglo y se libró en los frentes político, económico y propagandístico.

La Guerra Fría (1947 – 1991) denominada así porque los Estados Unidos y la Unión Soviética nunca se enfrentaron directamente desde el punto de vista militar. A pesar de que no hubo guerras directas; no obstante, se vivió una gran tensión diplomática e incluso psicológica. Cuando se dio el conflicto armado se realizó, indirectamente, a través de países y movimientos revolucionarios. Los conflictos más destacados durante ese mismo periodo son:

  1. Insolubles diferencias de los modelos políticos y económicos auspiciados por cada uno de los contendientes (capitalismo y democracia liberal v/s socialismo y democracia popular).

  2. Manifestación de las hostilidades a partir del apoyo económico y militar a terceros países.

  3. Peligro atómico como factor fundamental para no arriesgarse a sostener una guerra directa.

  4. El Bloqueo de Berlín (1948-49). La Guerra de Corea. La Crisis del Canal de Suez (1956). La construcción del Muro de Berlín en 1961.La crisis de los misiles en Cuba en 1962. La Guerra de Vietnam (1959-1975). La Guerra del Yom Kippur (1973).  La Invasión de Afganistán (1979-89).

El fin de la Guerra Fría fue confirmado durante la presidencia de George Bush en Estados Unidos, el proceso que condujo al culmen de éste estuvo liderado por Ronald Reagan y Mijaíl Gorvachov y George Bush sólo le correspondió presenciar la estocada final de ésta Guerra.  Al principio del gobierno de George Bush se derrumbó el comunísimo en Europa del este (1989) y se desintegró la Unión Soviética (1991); estos dos hechos confirmaron de forma innegable del término de la Guerra.

En 1989, una serie de revoluciones pacíficas -con la excepción de Rumanía-  puso fin al comunismo en los países del Telón de Acero que eran satélites de la Unión Soviética. En 1991 es el propio gigante el que se disuelve en 15 repúblicas independientes, siendo la mayor de ellas Rusia. A este conflicto se le conoce mejor como la guerra fría, conceptuado por el periodista Herbert B. Swope, en 1947.

 

ESTO YO NO LO SABÍA…

Guerra de los pasteles

JULIO ALBERTO RAMÍREZ HUERTA

Han pasado ya 180 años desde que Francia tuvo su primera intervención en territorio mexicano, penosamente, a través de una guerra; y todo gracias a unos pasteles. La relación entre México y Francia inició en el año de 1827 con la firma de un acuerdo llamado Declaraciones Provisionales, México llevaba apenas recorridos sus primeros 6 años de independencia. El problema, que en poco tiempo pasaría a ser una guerra, surge a partir de quejas o reclamos, de comerciantes franceses, a través de su embajador Antoine-Louis Deffaudis, donde afirmaban que, en 1832, oficiales mexicanos habían consumido de su repostería, y aunque esto pareciera un beneficio, lo malo fue que, estos mismos, se retiraron sin pagar un solo peso. Las negociaciones tuvieron lugar a comienzos de 1839 y para el 9 de marzo del mismo año, ya se alzaba la bandera blanca, se firmó la paz; siendo así que México cubriría los seiscientos mil pesos de indemnización, no menos, no más, todo gracias a la fina repostería francesa.

… PERO AHORA YA LO SÉ.

 

 

FRASE DE LA SEMANA: “Sin el lenguaje no habría habido entre los hombres ni república, ni sociedad, ni contrato, ni paz, en mayor grado del que estas cosas pueden darse entre los leones, los osos y los lobos.” Thomas Hobbes

 

 

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