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El deseo de un obispo santo para sus seminaristas

  • Foto del escritor: Seminario Arquidiocesano de Xalapa
    Seminario Arquidiocesano de Xalapa
  • 21 oct 2025
  • 3 Min. de lectura

Comunicado al Pueblo de Dios


Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo:


Como Iglesia peregrina en la Arquidiócesis de Xalapa, hemos iniciado este mes de octubre colocando nuestro corazón en el Amor Inmaculado de María, mediante el rezo del Santo Rosario, y dirigiendo nuestra mirada a los hermosos pies de aquellos mensajeros que anuncian la paz (cf. Is 52,7): nuestros misioneros. Con este espíritu misionero y mariano celebramos con profunda devoción la fiesta de San Rafael Guízar Valencia, nuestro santo obispo, modelo ejemplar de amor a María Santísima y misionero incansable del Evangelio.


Nuestro Seminario Arquidiocesano de Xalapa lo reconoce como patrono e intercesor, pues él dejó sembrado en esta casa su amor especial por los seminaristas. Decía con firme convicción: "Todo lo que hagan por mis seminaristas y sacerdotes no quedará sin recompensa". En correspondencia a ese amor paternal, cada año se celebra el Triduo de San Rafael Guízar, tres días de oración, convivencia y reflexión previos al 24 de octubre -fecha de su fiesta litúrgica- que culminan con la peregrinación a la Catedral Metropolitana de Xalapa, donde reposan sus restos mortales. Es un gesto de fe que une a la comunidad formativa en torno al testimonio de un pastor santo.


El amor de San Rafael Guízar por sus seminaristas se percibe aún hoy en el espíritu formativo del Seminario. Lo que más le interesaba era la formación espiritual de los futuros sacerdotes. Deseaba que fueran piadosos, puros, obedientes, caritativos y almas de oración. Solía repetir: "Quiero que su vida esté centrada en Cristo Eucaristía y en la Santísima Virgen". La Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis reafirma este ideal al recordar que los candidatos al sacerdocio "deben formarse en una fe muy viva en la Eucaristía"(n.104) y cultivar una devoción filial a la Virgen María "en la liturgia y en la piedad popular, especialmente mediante el rezo del Rosario y del Angelus Domini". (n.112). Ella es, en efecto, el modelo de quien acoge la Palabra, la guarda en el corazón y la ofrece al mundo.


Con un corazón profundamente misionero, San Rafael Guízar Valencia imprimió en el alma del Seminario un deseo ardiente de servir a los más necesitados de la Palabra y del amor de Dios. Decía: "Siempre que puedo les predico a los seminaristas los ejercicios espirituales y les doy pláticas en la capilla; necesito misioneros, sacerdotes santos". AI recordar sus palabras, viene a mi memoria lo que proclamé en mi primera homilía en el día de San Rafael Guízar a nuestra Iglesia de Xalapa, después de conocer su vida y obra: "Los seminaristas, sacerdotes y obispos de la Arquidiócesis no podemos desear alcanzar nada menor que la santidad, pues en nuestro estado de Veracruz permanece viva la santidad de un obispo santo: Rafael Guízar Valencia. (24 de octubre de 2022).

El legado de nuestro santo obispo palpita en el corazón de los seminaristas como una profecía viva en estos tiempos de adversidad y moderna persecución. Pidamos su intercesión para que el Espíritu Santo renueve a nuestros jóvenes formandos y los haga valientes testigos del amor de Cristo (cf. Mt 10,19-20). Que el ejemplo de San Rafael Guízar Valencia inspire a nuestros seminaristas a abrazar el deseo que debe habitar en todo corazón sacerdotal: la santidad. Como ha recordado el Papa León XIV: "El sacerdocio no es una carrera, sino una llama encendida en el Corazón de Cristo. Allí donde arde el amor, nace la dedicación, y donde hay dedicación, florece la santidad".


Con María, todos discípulos misioneros de Jesucristo

Xalapa de la Inmaculada, Ver., 21 de octubre de 2025

+Jorge Carlos Patrón Wong

V Arzobispo de Xalapa




 
 
 

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