María, guía en el camino de fe y vocación
- Seminario Arquidiocesano de Xalapa

- 12 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Arzobispo Patrón Wong reflexiona en "Redes Anclados en Cristo"

11 de diciembre de 2017, Xalapa, Veracruz. En una emotiva y profunda edición del programa Redes Anclados en Cristo, transmitido desde el Seminario Arquidiocesano de Xalapa, el Arzobispo Mons. Jorge Carlos Patrón Wong compartió con seminaristas y fieles una rica reflexión sobre la devoción mariana, su papel en la vida espiritual y su relevancia en momentos de incertidumbre vocacional.
Con motivo de las celebraciones marianas del Adviento —especialmente la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y la próxima fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe—, el programa se convirtió en un espacio de encuentro para profundizar en la maternidad espiritual de la Virgen María, a quien el propio Jesús nos entregó desde la cruz como madre: “Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,27).
Mons. Patrón Wong subrayó que “María no es un tema accesorio, sino una presencia viva en la vida de todo cristiano”. A través de su testimonio personal, recordó cómo desde la infancia ha experimentado la cercanía de la Virgen en cada etapa de su vida, incluso en las decisiones más cruciales, como la vocación sacerdotal y episcopal.
Uno de los momentos más significativos de la entrevista fue la explicación de su conocida frase: “Con María, todos discípulos misioneros de Jesucristo”. El Arzobispo la presentó no como una expresión devocional, sino como una síntesis bíblica, teológica y pastoral: “No estamos solos en la misión. María nos acompaña, nos forma y nos envía, como hizo con los primeros discípulos en Pentecostés”.
Ante la crisis vocacional que afecta a muchos jóvenes —ya sea en el sacerdocio, la vida consagrada, el matrimonio o la soltería—, el prelado ofreció una palabra de esperanza: “La crisis no es el fin, sino el espacio donde Dios nos purifica y nos llama a crecer en fe, esperanza y caridad”. Y en medio de la oscuridad, afirmó, “aférrate a María, como ella se aferró a la cruz sin perder la fe”.
El programa también destacó el papel del Santo Rosario como “una escuela de evangelización”, donde se meditan los misterios de la vida de Cristo y se aprende a confiar en Dios, a servir a los demás y a caminar en comunión con la Iglesia.
Con un llamado final lleno de ternura, Mons. Patrón Wong invitó a todos los fieles a “mirar a María y dejarse mirar por ella, abrazarla y dejarse abrazar”, recordando que, especialmente en Navidad, “ese Niño que sostiene María es cada uno de nosotros”.
El episodio concluyó con la bendición del Arzobispo y el canto de la entrañable oración “Dulce Madre, no te alejes…”, en un clima de oración y fraternidad.
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